Para preparar renders 3D de una vivienda necesitamos entender su distribución y saber qué resultado quieres mostrar. Un plano permite empezar a estudiar el encargo, pero no siempre contiene la altura de las ventanas, el acabado del suelo o la posición de la cámara. Reunir esa información ayuda a definir el presupuesto y a detectar lo que falta antes de producir las imágenes.

No necesitas enviar una carpeta enorme. Es más útil disponer de una versión clara y actual del proyecto, acompañada de referencias concretas y una lista de las vistas que necesitas.

Planos con medidas y una versión identificada

Envía los planos disponibles en PDF o DWG con cotas legibles. Incluye la distribución, la superficie y la posición de puertas y ventanas. Si hay varias plantas, identifica cada una y explica cómo se conectan. Señala cuál es la versión que debemos utilizar, especialmente si todavía estás modificando la vivienda.

Una imagen pequeña de un anuncio o un plano sin cotas puede servir como primera referencia, pero no permite reconstruir con precisión todas las dimensiones. Cuando falten datos, habrá que solicitarlos o concretar las limitaciones del trabajo. No asumimos que un dibujo incompleto describe fielmente el espacio.

Alturas, huecos y elementos que cambian la imagen

Indica la altura de techo y los cambios de nivel, así como los falsos techos, vigas o pendientes que deban aparecer. Añade medidas de los huecos cuando no estén definidas en los planos. Para exteriores, envía alzados y referencias suficientes de la fachada y del entorno que quieras representar.

En una reforma, distingue el estado actual del proyecto previsto. Si una pared se elimina o una puerta cambia de posición, debe quedar claro en la documentación. RenderAI prepara las imágenes del proyecto; no ejecuta la obra ni sustituye su documentación técnica.

Materiales y referencias de estilo

Una memoria de calidades ayuda a identificar pavimentos, revestimientos, carpinterías y acabados. Si no la tienes completa, señala qué está decidido y qué sigue pendiente. Las fotografías de referencia resultan más útiles cuando explicas qué detalle interesa: el tono de la madera, el tipo de suelo o la iluminación.

Evita presentar varias referencias incompatibles como si fueran una única instrucción. Por ejemplo, en un caso hipotético, podrías indicar: «El suelo será el de la referencia A y las puertas, las de la B». Esa aclaración aporta más que una colección de imágenes sin contexto. Los materiales y el mobiliario se concretan dentro del catálogo y del alcance acordados.

Vistas, uso y fecha necesaria

Enumera las estancias y los puntos de vista que necesitas. Explica si las imágenes se utilizarán en un portal inmobiliario, un dossier o una presentación de proyecto. Si necesitas una planta 3D, un vídeo o un tour 360°, indícalo por separado: cada formato requiere definir su propia entrega.

Incluye la fecha deseada y quién reunirá las observaciones para la revisión. Una única lista de ajustes facilita que el resultado responda al mismo criterio y evita instrucciones contradictorias.

Antes de enviarlo

Comprueba que los archivos se abren, que las medidas se leen y que la versión final está identificada. Envíanos los planos y las referencias disponibles a través de la solicitud de presupuesto. Revisaremos el material, te indicaremos si falta información y confirmaremos alcance y disponibilidad antes de empezar.